Hola, soy Pablo Ochoa. Llevo más de 10 años detrás de una cámara capturando todo tipo de historias: desde publicidad y videoclips hasta grandes eventos. Sin embargo, en las bodas he encontrado mi mayor reto, la autenticidad.
Mi trabajo consiste en observar, no en dirigir. No os voy a pedir que caminéis de la mano por el campo ni que finjáis un beso. Mi objetivo es que, cuando veáis vuestro vídeo dentro de diez años, reconozcáis vuestra risa real y no una pose forzada. Sé exactamente dónde estar y, lo más importante, sé cuándo desaparecer para que la magia ocurra de verdad.